Ángel de la Cruz

Aprovechando que la “cuestión catalana” está en su momento más álgido, me gustaría poner encima de la mesa unas reflexiones intentando aportar más rigor del que están aportando todos los actores, empezando por los medios de comunicación.

Aunque sea de sobra conocido, me gustaría empezar subrayando que nosotros no somos independentistas: estamos en contra de la independencia de Cataluña, no imaginamos una España sin Cataluña. Ante el agotamiento del Estado de las Autonomías llevamos proponiendo un modelo de República Federal y Solidaria para dar solución a una cuestión territorial que, como venimos advirtiendo desde hace muchos años, tarde o temprano acabaría estallando. Esta tremenda crisis de Estado obedece a una permanente “huida hacia delante”  ya que los distintos gobiernos han estado apoyándose en los nacionalistas vascos pero sobre todo en los nacionalistas catalanes; recordemos que tanto Felipe González como Aznar fueron presidentes con el apoyo de los nacionalistas catalanes. La Ley Electoral los sobrerepresentaba y tanto PP como PSOE los elegían a ellos como interlocutores, marginando a IU. Los que ayer hacían eso, hoy se visten de patriotas.

El “proceso catalán” es transversal  y en él participa gente de distintas clases sociales y con distintas ideologías, eso es verdad, pero quienes han dirigido en todo momento el proceso son las clases altas de Cataluña, las cuales hasta ahora eran aliadas íntimas de las clases altas españolas. Al menos desde el siglo XIX la oligarquía española gobierna en alianza con las burguesías vasca y catalana. Ese “bloque de poder” se mantuvo en el franquismo y pasó intacto por la Transición. Con la crisis económica (y otros factores) se ha roto. Con esto no queremos decir que no haya trabajadores catalanes que apuesten por la independencia, pero el núcleo dirigente catalán es el que es y está tiñendo de nacionalismo un proceso que difícilmente será “soberanista”: si la soberanía está en el Banco Central Europeo y no en Madrid, ¿qué soberanía tendría un estado pequeñito dentro de la Unión Europea alemana? Históricamente los nacionalismos han sido la coartada para tapar los ojos de la clase trabajadora con banderas y así impedir que se organicen y luchen contra su verdadero enemigo: los de arriba, los privilegiados, los que viven a costa de la inmensa mayoría. Ese enemigo son los grandes bancos y sus representantes políticos: los Jordi Pujol y los Artur Mas… Pero también los Rajoy y los Bárcenas. No podemos ser nacionalistas porque sabemos que un agricultor andaluz tiene más en común con un obrero catalán que con Cayetano Martínez de Irujo (el hijo de la Duquesa de Alba).

Por último me gustaría reflexionar acerca del patriotismo. Yo me siento orgulloso de haber nacido en un país con España, con todas sus libertades y oportunidades. Pero igual que español, me siento andaluz, granadino y benaluense. Estos son sentimientos, y como ya he dicho en alguna ocasión, nadie puede imponer o decir cómo tienen que sentirse los demás. Cada cual es libre de sentir lo que quiera y de poder expresarlo. El problema viene cuando se intentan esconder los problemas de un país detrás de una bandera. Me explico: para mí patriotismo es mucho más que una bandera, es ayudar a mi vecino cuando me necesita (entendiendo vecino en el sentido amplio de la palabra), es ayudar a parar desahucios, luchar por una educación de calidad, por una sanidad universal, por que todos disfrutemos de los derechos y las libertades que nos concede la Constitución.

Y cuando veo a un partido ¡imputado por corrupción! (el PP) agitar la bandera de España (y en cierto sentido apropiarse de ella) y a otro partido de los más corruptos de Europa junto al PP (CiU) agitar la bandera de Cataluña me da una tristeza enorme. Una persona patriota de verdad debería sentirse avergonzada de ver como estos dos partidos corruptos se apropian de nuestros símbolos para ocultar sus miserias y su corrupción. Agitar una bandera no te hace más patriota o más español, patriotas son los que luchan por una sanidad más justa o quienes pagan mes a mes religiosamente sus impuestos, y se preocupa ya no solo por su familia, sino también por sus compatriotas. E insisto, no vimos a ninguno de los que hoy están sacando sus banderas a la calle (PP, CIU, …) parando ningún desahucio o luchando por los derechos de los estudiantes universitarios, por ejemplo. Al contrario: siempre los hemos visto malvendiendo España y la democracia y convirtiendo la Constitución en papel mojado.

Se habla mucho del artículo 155 de la Constitución. En 2011, PSOE y PP con el apoyo de los nacionalistas catalanes que hoy son “el diablo” reformaron el artículo 135 de la Constitución para decir que lo prioritario por encima de todo es pagar los intereses de la deuda a los bancos alemanes. Pongamos un ejemplo extremo para que se entienda: si en España cayera un meteorito y destrozara medio país, lo primero no sería reconstruir el país y ayudar a las familias afectadas, ¡lo primero sería pagar los intereses a los bancos alemanes! ¡Y éstos son los que ahora van de patriotas!


Podríamos azuzar los bajos instintos en busca de cuatro votos como están haciendo unos y otros, pero preferimos respetar la inteligencia de la gente. Por ello defendemos que el referéndum legal y pactado será la única manera para desbloquear la situación a la que nos han llevado los pirómanos que ahora se visten de bomberos. Dentro de 10 años recordaremos este artículo y veremos quiénes tenían responsabilidad de Estado y quienes buscaban votos entre la desesperación de la gente, allí y aquí.

Roge Hispán
Politólogo
Asamblea Local de IU