Ángel de la Cruz
El adelanto de las elecciones al 20-N (fecha simbólica en la que Franco murió en su cama) es irrelevante, ya que lo único que nos dice es que la oligarquía financiera y los grandes poderosos necesitan un cambio de gobierno, de títere, que cambie la imagen pero que no se atreva a cuestionar las cuestiones de fondo.

Bien sabemos que la mal llamada clase política (no hay clase política, hay clases de políticos) sufre un descrédito sin precedentes. Esto nos hace caer en errores como creer que "todos los políticos son iguales" o que lo que fallan son los políticos de turno; ZP que es un pusilánime o Rajoy que no sabe ni hablar, pero no: lo que falla es el sistema, no sus próceres. Si en el lugar de ZP y su camarilla pusiéramos a gente honrada y humilde que mirara por los intereses de la clase trabajadora y en detrimento de los multimillonarios culpables de la crisis, daría exactamente igual porque se encontrarían atados de pies y manos, de rodillas ante los mercados y los grandes poderosos de Europa y EE. UU.

Por eso ahora mismo las elecciones, sean el 20-N o meses después, son irrelevantes, porque seguirán gobernando los mercados, tan sólo cambiarán de títere, de actor.

Las elecciones serán relevantes, interesantes, cuando un partido de izquierdas (como por ejemplo IU) sea capaz converger y unir a todas las clases populares en su conjunto, para que en caso de que ese partido de izquierdas llegue al poder, éstas puedan salir a la calle y decir alto y claro a los mercados: Eh, que estamos aquí. En ese caso, España recuperaría la poca democracia y la poca soberanía que ha ostentando durante las últimas décadas y sería capaz de gobernarse a sí misma ante la atónita mirada de los grandes poderosos conscientes de que han perdido una de sus tantas gallinas de oro.

El problema no es el gobierno de turno, los políticos de turno, no: el problema es el sistema, el capitalismo. Por eso, todo lo que no sea cuestionar el capitalismo es irrelevante para la clase trabajadora, ya que ésta, con matices, seguirá siendo la gran perjudicada de las políticas neoliberales de los distintos gobiernos que estén a las órdenes de los mercados, se llame PSOE o se llame PP.
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