Ángel de la Cruz

La comarca de Los Montes Orientales abarca una superficie terrestre de más de 2.000 km² en los que se ubican 18 municipios, entre ellos el nuestro, Benalúa de las Villas.

De esos 18 municipios, tan sólo cuatro son gobernados por el PP: Alicún de Ortega (520 habitantes), Dehesas de Guadix (433 habitantes), Gobernador (286 habitantes) y el nuestro, Benalúa de las Villas.

Sin ser necesario un exhaustivo análisis de la situación de cada uno de esos cuatro municipios (fijándonos tan sólo en el nivel de paro y en las instalaciones de cada pueblo, por ejemplo), podemos afirmar que se encuentran a la cola del progreso. ¿Casualidad?

Por otro lado, IU es la primera fuerza en tres municipios (Campotéjar, Guadahortuna y Villanueva de las Torres) y la segunda fuerza en tres municipios (Iznalloz, Montejícar y Píñar).

No por casualidad, son esos pueblos los que han experimentado un mayor crecimiento en todos los ámbitos, particularmente en los que gobierna IU. Por poner tan sólo un ejemplo de cada uno, Campotéjar goza de residencia y guardería, Guadahortuna de un Centro de Investigación e Innovación del Aceite, y Villanueva de las Torres un balneario de aguas termales. ¿Casualidad?

No. Las casualidades no existen, al menos en la política, ya que ésta es una ciencia que responde a unos patrones concretos. El desarrollo y el progreso de cada pueblo depende del partido que los gobierne. Partiendo de esta premisa, podemos sacar la inequívoca conclusión de que Izquierda Unida gobierna de manera más eficiente que el resto de partidos. Campotéjar, Guadahortuna y Villanueva de las Torres son la prueba. Por otro lado, el resto de pueblos, empezando por el nuestro, son la prueba de la ineficiencia de los otros partidos.

Lo que decimos está demostrado empíricamente, es decir, está demostrado por la experiencia de cada pueblo, así que ya no hay ninguna excusa para no apostar por el cambio. Pero por el cambio de verdad, no por el cambio de guatepeor a guatemala. El cambio justo y necesario que traiga el progreso a nuestro pueblo. Y ese cambio real y tangible tan sólo puede ser llevado a cabo por nosotros, Izquierda Unida, no porque seamos mejores o más guapos, sino porque tenemos las ideas, los programas y las propuestas necesarias para ello, a diferencia del resto de partidos.

Cuando presentemos nuestro programa y nuestras propuestas, todas las personas que apelen a la objetividad, a la razón, a la lógica y al sentido común tienen que reconocer esto que estamos diciendo. En cambio, si en vez de apelar a la objetividad, apelan al tradicionalismo político y al dogmatismo, no lo reconocerán. Quien lo acabará pagando será el pueblo, de nuevo.
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